La decisión de  hacer un cambio en la propia vida es muy importante.

Y si se va a a hacer con la ayuda de un psicólogo, la elección del profesional es fundamental.

Aunque a lo largo del artículo escriba “Psicólogo” en masculino, lo hacemos en aras de la comodidad de lectura.

Por supuesto, me refiero a hombres y a mujeres.

Muchas personas me suelen hacer la misma pregunta: ¿Cómo elijo a uno bueno?

Por ello, os he escrito una serie de pautas que pueden serte de utilidad:

  • Antes de nada, debes tener claro que estás contratando los servicios de un profesional, y por lo tanto, debe tener la titulación correspondiente.
  • Por desgracia, ésta es una profesión con mucho intrusismo. Hay personas sin preparación que perjudican más de lo que ayudan.
  • Hay diferentes estilos de trabajo. Te conviene informarte de cuál es el del terapeuta que vas a elegir.
  • Debes informarte sobre la especialidad del profesional, ya que no hay nadie que solucione todo tipo de problemas.
  • Una buena referencia es preguntar a personas que sepas que les ha ido bien durante la terapia.
  • Tienes derecho a conocer las tarifas con antelación, para que no haya sorpresas desagradables.
  • Todo psicólogo se rige por un código de conducta profesional, por el que el contenido de las sesiones debe ser totalmente confidencial.
  • Aunque la relación es profesional, la naturaleza de los temas que se trabajan hace que sea muy recomendable que sea una persona que nos inspire confianza, con la que “conectemos” bien.
  • No hay ningún motivo que justifique una falta de respeto durante las sesiones.
  • Tienes derecho a interrumpir la terapia cuando lo consideres oportuno, de la misma manera que el profesional puede derivarte a otro colega. Piensa que es un contrato de mutuo acuerdo.
  • Si necesitas un diagnóstico, deberá hacerse por escrito, tras las pruebas de evaluación pertinentes, en un informe firmado en el que figure el número de colegiado. No todos los profesionales se dedican a realizar diagnósticos.
  • La consulta es un espacio de libertad, donde puedes contar lo que consideres oportuno, sabiendo que esa información no trascenderá.
  • Por último, conviene tener claro que el psicólogo puede asesorar, acompañar y ayudar, pero el cambio real lo ha de realizar la propia persona.

Si estás apostando por el cambio a una nueva vida, sólo me queda felicitarte por tu valor y desearte un viaje lleno de descubrimientos y alegrías.