Si nunca has pasado por una depresión, tal vez no entiendas de lo que estamos hablando en este artículo.

Pero tal vez conozcas a alguien que sí que está en esa situación.

Incluso puede que a ti te toque atravesarla alguna vez, porque nadie puede decir que nunca la va a sufrir.

Te lo digo yo, que he visto personas realmente fuertes y recias caer en un estado de sufrimiento sin saber lo que les estaba pasando.

Te encontrarás con personas que te dirán que se debe a la debilidad y a la falta de voluntad. Pero en realidad son personas que se sienten superiores al decirlo, como si a ellas nunca les pudiera pasar y fueran mejores que las personas de las que hablan.

Pero como veremos, cualquier persona puede llegar a padecerla.

Las personas que nunca la han vivido nunca entenderán que es una enfermedad que no tiene nada que ver con la voluntad.

No ven que tú querrías tener energía y poder hacer muchas cosas, pero que a menudo no eres capaz de levantarte de la cama.

Que sientes una profunda tristeza que se te pega al alma y que no sabes cómo hacer para quitártela de encima.

Que sufres unos enormes ataques de culpa, pensando que has hecho algo mal. Incluso que a veces eso se convierte en rabia.

Que, para ti, la vida se ha vuelto gris y que nada supone un aliciente, algo que pueda hacer que vuelvas a sentir con fuerza y alegría.

Que a menudo pienses si tu vida merece la pena, si el mundo no estará mejor sin ti. Porque el sufrimiento se puede aguantar solo hasta cierto punto.

Y ves que ni los videos ni los libros de autoayuda pueden ayudarte.

Porque la depresión es, con perdón, un problema muy puñetero, con muchas posibles causas.

Cada persona la vive de forma diferente y necesita diferentes soluciones.

Mira, cuando llevas muchos años trabajando con personas con depresión, aprendes unas cuantas cosas:

  • La mayor parte de las personas, no saben qué es lo que les está pasando.
  • Con nuestra cultura de la salud mental, las personas que padecen depresión se avergüenzan, y en la mayor parte de los casos, ocultan su situación.
  • No se soluciona a base de echarle voluntad y ganas. El que dice eso, no sabe de lo que está hablando.
  • Para superarla, hace falta la ayuda de un psicólogo y/o psiquiatra con una amplia preparación y gran experiencia. Para este tipo de temas, los “coach” no sirven.
  • Se puede superar, sí, pero en un proceso que necesita su tiempo. Si alguien te ofrece una cura rápida y milagrosa, te está engañando aprovechando tu situación de debilidad y desesperación.
  • Millones de personas la padecen y deberíamos normalizar su situación.
  • Cuando se está padeciendo, a menudo, no se ve futuro ni horizonte. Se piensa que es algo absoluto que no se va a poder superar.
  • Y definitivamente, las drogas y el alcohol no son la solución. Tal vez te ofrezcan un alivio temporal, pero no hacen más que agravar la situación.

Pero no son todo malas noticias. En muchos casos, se puede lograr una recuperación completa.

Y en otros, se logra una mejora y normalización de la situación y se puede conseguir un “mantenimiento” en el que la vida transcurre con total normalidad.

No es una maldición ni nada parecido. Y lo que no debes pensar que estás condenado/a vivir siempre en el fondo del pozo.

La depresión se supera, pero siempre hay que dar un primer paso, que es el de informarte.

Hay soluciones y hay que buscar los medios, tanto si eres tú quien la padece como si es alguien de tu entorno.

Es un gran error pensar que “ya pasará” o que “ya me ocuparé más tarde”.

Cada minuto en el que no tomas medidas, la depresión se afianza más y más y luego es más difícil el dar la vuelta a la situación.

Para terminar, te diré que he conocido a muchas personas con depresión. Y te aseguro que las tienes de todas las edades, razas, y orientaciones sexuales. Y por supuesto, ataca a hombres y mujeres, aunque no por igual.

También te diré que estas personas llegaron a pasarlo realmente mal hasta que decidieron tomar las riendas de su vida.

Y hoy en día, su vida es totalmente normal.

Me atrevería a decir que son felices, porque después de lo que han pasado, aprecian muchísimo más este gran regalo que es la vida.