¿Conoces esta hermosa y misteriosa catedral?

Te la recomiendo, está situada apenas a 80 kilómetros de París y merece una visita, no solo porque es una de las catedrales góticas más representativas del estilo, sino también porque es conocida por sus maravillosas vidrieras, sus esotéricos enigmas y sus antiguas leyendas, por lo que yo solamente me centrare en un aspecto.

Lo primero que habría que aclarar, es que esta iglesia no es la única que existió en el solar. Antes que la catedral gótica hubo templos más antiguos y algunos con ritos a otras deidades – esto es recurrente – allí donde se sacraliza un lugar se van a situar posteriores santuarios. Aunque lo más curioso, es que en estos sucesivos y diferentes cultos a lo largo del tiempo, tienen un denominador común, su relación con lo femenino…

Desde las primeras tradiciones de carácter oral, ya vinculan su emplazamiento con la existencia de una antigua gruta y de agua subterránea – ambas reverenciadas – que sugieren el culto a la diosa madre. Las noticias recogidas por Cayo Julio César y Tito Livio en época romana sobre el pueblo galo de los carnutes,  confirman que el lugar ya era venerado como santuario importante druídico. También recogen antiguas leyendas del lugar, en donde lo espiritual procedía de lo subterráneo y se realizaban estatuas dedicadas a una diosa matriarcal.

Aunque no está probado, todo ello sugiere que este templo – como muchos de la antigüedad – funcionaria también como hospital, donde el agua y la oscuridad serian claves para la curación de los enfermos que se acercaban al santuario. De esta etapa anterior no se conserva el templo pagano, pero si el pozo situado en la cripta de la catedral y que sería considerado sagrado también para el culto cristiano posterior.

Alrededor del año 360 se construyó la primera iglesia cristiana, pero tanto esta edificación como las sucesivas construcciones desaparecieron, ya fuera por incendio o por saqueos de los pueblos barbaros. Sin embargo, estos templos siguieron asociados a lo femenino, puesto que los cristianos identificaron a la diosa madre de los druidas con la Virgen María.

En el 876, la catedral recibe la llamada “Santa camisa” una prenda de la Virgen, reliquia que aumentó la importancia del lugar y las peregrinaciones,  asociándola todavía más al culto Mariano. También en la etapa medieval, parece que encontraron una Virgen negra (destruida durante la Revolución  francesa) y que estaba colocada en la cripta, era la llamada Notre Dame Sous-Terre, es decir “Nuestra Señora del Subsuelo”, remarcando de nuevo la relación entre esta Virgen y su origen religioso-natural. De esta forma, los enfermos de toda Europa peregrinaban hasta Chartres, con la esperanza de sanar de sus males, ya que se le atribuían a la Virgen poderes milagrosos así como a las aguas del pozo.

Cuando se construyó la actual iglesia gótica en el siglo XIII, dedicada desde el principio a la Virgen, el simbolismo típico de la construcción apunta otra vez a remarcar el poder de lo femenino. Aunque existen muchas teorías que suscitan controversias, no se pone en duda que éstas son interesantes. En la catedral gótica nos encontramos con otro componente: el lenguaje de la luz. Ésta, a través de las vidrieras y con su reflejo, incide en puntos otra vez que nos resuenan con los antiguos elementos: por ejemplo, la luz señala la situación del pozo sagrado (aunque no lo veamos, está presente), o la vidriera con  la Virgen se remarca acaparando la atención…

Los elementos que constantemente surgen en Chartres, parecen seguir el mismo “hilo conductor”: culto a lo subterráneo, al agua que fluye en su interior,  a  corrientes telúricas que se cruzan para provocar una sensación de bienestar y plenitud, es decir la asociación de la divinidad femenina con el agua que cura, que mana de una fuente milagrosa…

Si ya habías estado allí y no sabias estos datos, o si no la conoces y te ha gustado, síguenos en otros interesantes artículos.

 

Para saber más:

www.cathedrale-chartres.org/

Libro: El misterio de las catedrales, 1926, (Fulcanelli).