Hoy retomamos el tema de la simbología en la evolución personal.

Como recordarás, nos hemos centrado en una escuela de principios del siglo XX que se llamaba “Nuevo Pensamiento”.

Ésta escuela utilizaba los Textos Sagrados como manual de Autoayuda (de hecho para ellos era el mejor manual de Autoayuda y Crecimiento del mundo).

Según ellos, puedes utilizar estos textos tanto si eres creyente como si no.

El hecho de utilizarlos para tu crecimiento personal no menoscaba ni la fe ni el respeto hacia las personas creyentes.

Y las personas creyentes, pueden asimismo utilizar éstos textos con éste fin, sin que ésto entre en conflicto con ninguno de los elementos de su fe.

De hecho, también resulta de utilidad para personas de otras religiones.

Lo que proponen desde el «Nuevo Pensamiento» es el interpretar la biblia, además de como un elemento religioso, también como un elemento psicológico y relacional, como un conjunto de símbolos y lecciones que mejorarán nuestra vida, seamos quienes seamos.

Cada pasaje nos da una valiosa lección de vida y cada símbolo es una herramienta que nos ayuda en nuestro camino.

Hoy vamos a hablar de lo que se suelen considerar Días Festivos y lo que simbolizan.

Tanto el Sabbath de los judíos como el Domingo de los cristianos tienen un simbolismo mucho mayor del que podemos imaginar y una utilidad práctica más importante de lo que podemos imaginar.

Según el “Nuevo Pensamiento”, éstos días festivos simbolizan la necesidad que tiene el ser humano de parar.

Tanto en la persecución de los deseos como en todos los demás ámbitos de la vida es imprescindible tomarse tiempo de descanso para recuperar los ciclos naturales y volver a funcionar de forma sana.

Está más que demostrado que un esfuerzo continuado y sin descanso provoca efectos perjudiciales a nivel físico y de sistema nervioso.

Ésta idea me recuerda una historia zen en la que un alumno de Artes Marciales le pregunta a su Maestro cuánto tardará en convertirse en Maestro a su vez.

“Veinte años” , le contesta el Maestro.

“¿Y si me esfuerzo muchísimo?”-le dice el alumno.

“Entonces, treinta años”- le contesta el maestro.

“¿Y si no hago otra cosa y me esfuerzo noche y día?”- le pregunta el alumno, insistente.

“Entonces, serán cincuenta años”- le dice el Maestro- “Llegado a un punto, cuanto más te esfuerces y más presión pongas a las cosas, más tardarán en crecer y desarrollarse”.

 

No es mala lección para ésta sociedad de la sobreexcitación, donde lo que se busca es la presión y la entrega total de nuestro tiempo y nuestras capacidades mentales.

En ésta ocasión, la Biblia nos enseña algo por lo que muchos ricos están pagando auténticas fortunas: conseguir tiempo de calidad, libres de las distracciones de la sociedad, junto a nuestras familias y seres queridos.

No todo se consigue únicamente con esfuerzo y sacrificio.

Saber parar y descansar es algo que también debe aprenderse.

Y es una garantía de que nuestro rendimiento será mejor.

Como puedes ver, según el “Nuevo Pensamiento”, si superamos los prejuicios que tenemos acerca de la Biblia y nos acercamos a ella con la mente abierta y un espíritu de curiosidad, podemos seguir encontrando valiosas lecciones de vida, sean cuales sean nuestras creencias y opiniones.

 

Espero tu opinión.