Sin entrar en los pormenores de la biografía de un artista de la talla de Kandinsky, cabe destacar su sinestesia (o la capacidad de experimentar a la vez dos sentidos diferentes), en su caso, se mezclaban el sonido y el color con una alta sensibilidad emocional, que se manifestó primero en la música y más tarde en la percepción del color, haciendo su obra inconfundible. Para él una pintura podía tomar la forma de una partitura, siendo el color y la forma, a través de sus vibraciones, medios para influir al espíritu.
Su creatividad y sus dotes para el arte, como no podría ser de otra manera, fueron unidas a sus circunstancias. Primero dado el patrimonio heredado, se pudo mantener y aprender música y pintura, pero después siguió una carrera como profesor de derecho en Moscú que abandonó para ingresar en la escuela de arte de Múnich. Comenzó a pintar profesionalmente a la edad tardía de los treinta años, uniéndose con otros artistas dentro del movimiento expresionista para evolucionar hacia la abstracción y más tarde convertirse en uno de los artistas más importantes del siglo XX.
Su empecinamiento en destacar su visión estética, libre ya de las formas naturales, utilizando la interrelación entre color, música y la emoción de los espectadores como trasfondo para crear una experiencia estética especial que transcendiera más allá. La comunicación entre el arte y el alma era para él lo esencial, y es en lo que debemos fijarnos para entender su arte de carácter universal y espiritual.
Profesor de referencia de la Bauhaus, sus dotes como pedagogo le permitieron convertirse en un teórico del arte. Con su libro De lo espiritual en el arte editado en 1911, expresa ideas que han influido a numerosísimos artistas y estudiosos del arte, siendo una referencia desde su publicación.
En esta obra desarrolla la relación entre el color y el timbre de los instrumentos, de tal forma que sus obras plásticas han podido ser interpretadas musicalmente. También habla de cómo nos afectan las formas y los colores tanto a nivel físico cómo psicológico. Su arte se basa en una abstracción donde predominan la línea, el plano y el color, y que, como el sonido, provocan una serie de vibraciones y patrones que consiguen liberar la mente del espectador de ideas formales para hacerle entrar en el mundo de lo sensorial y emocional llegando así, más fácilmente al nivel espiritual.
Tal vez Kandinsky a primera vista no sea un artista sencillo, sobre todo si se profundiza en su mensaje, pero adentrarse en su universo plástico no deja indiferente a nadie. Una forma de ver su obra es dejarse llevar por “esa sinfonía de colores”, por su ritmo, sin juzgar, sintiéndola y disfrutando de la experiencia.
“El color es la tecla. El ojo es el martillo. El alma es el piano. El artista es la mano que, con una u otra tecla hace vibrar el espíritu del ser humano”.
(Vasili Vasílievich Kandinsky).
Para saber más:
- De lo espiritual en el arte (Vasili Vasílievich Kandinsky).
- El punto y la línea sobre el plano (Vasili Vasílievich Kandinsky).
- Ver lo invisible: Acerca de Kandinsky (Michel Henry)
- Play a Kandinsky (Tocar un Kandinsky)




