Sobre la belleza

 

SIMONE DE BEAUVOIR : “ La belleza es aún más difícil de explicar que la felicidad ·”

JORGE LUIS BORGES : “ La belleza es ese misterio hermoso que no descifran ni la psicología, ni la retórica ·”

 

El término belleza o su raíz bello, proviene del latín bellus, forma contenida de benelus, que es el diminutivo de bonus, es decir, bueno.

La Real academia la define como: “cualidad de lo que es bello, se dice de lo que se considera estético a la percepción, que agrada a los sentidos o al espíritu “.

Para los clásicos griegos, la belleza tenia que ver con la proporción, la coherencia, la armonía y la simetría. Según la Metafísica Aristoteliana, las formas de lo bello eran el orden ( taxis ),simetría ( diathesis ) y distribución ( oikonomía ), propiedades todas que podían medirse.

Estos fundamentos, predominantes en Occidente, no eran sin embargo, principios primordiales o cuando menos, no en su totalidad en otras culturas cómo las Prehispánicas, las Orientales, las Africanas, que sostenían otros cánones de belleza diferentes pero igualmente válidos.

El concepto de belleza y su percepción han ido mudando a lo largo dela historia. Para Santo Tomás, por ejemplo, lo bello pertenecía al orden de lo visual,( quae vista placet  ) o lo que“ complace a la vista “. Para el hombre Renacentista, sería impensable, casi una aberración, una obra de Kandinsky, Mar Rothko o Piet Mondrian.

En definitiva, no existe un acuerdo consensuado sobre lo que es la belleza, pero lo que si podemos atestiguar es que existe y que nos produce un sentimiento placentero, un asombro sincero y un prurito de fascinación.  Y ese existir, ha generado un debate intenso entre filósofos, escritores y pensadores de todas las épocas, dónde la pregunta ha sido y sigue siendo, a saber : ¿ se trata de una propiedad de los objetos en si mismos o más bien es la mirada del espectador, su experiencia sensorial, percepción, la que procura esa sensación de deleite y placer?.

A mi modo de ver la belleza conjuga las dos opciones, lo objetivo y lo subjetivo. Tomando como referente a Kant, hay dos clases de belleza : la libre ( pulchritudo vaga ) y la adherente ( pulchritudo adhaerens ). La primera no presupone concepto alguno de lo que es el objeto, el objeto es por si mismo o en si mismo (objetividad ) ; la segunda lo presupone y además, presupone la perfección del objeto bajo ese concepto ( subjetividad ). Una y otra, aunque independientes en si mismas, conviven, se fusionan, se vinculan y nos permiten advertir un todo : lo bello. Esta peculiaridad, se extiende tanto a la belleza física ( la que percibimos por los sentidos ) cómo a la espiritual ( la que percibimos en las dotes del alma ).

Observemos cómo ejemplo, un tipo de belleza física ( visual ): una puesta de sol ( partiendo de la premisa de que a todos o cuando menos a la gran mayoría nos parece hermosa ). Sabemos que está sometida a ciertas leyes naturales que por si solas causan un efecto, que es independiente de nuestra mirada ( objetividad ) y en connivencia con nuestra visualización nos produce  cierta sensación de satisfacción, de asombro sincero, de fascinación, que la podemos considerar como la percepción de algo hermoso ( subjetividad ).  Aquí lo objetivo  ( el sol declinando al atardecer ) y lo subjetivo ( nuestra percepción del hecho ) se enlazan para conformar una totalidad que nos embelesa.  Como afirmaba el escritor de origen Chino Ling Yutang, “ La mitad de la belleza depende del paisaje y la otra mitad del hombre que la mira”. 

Pero para mí la importancia de la belleza, junto al gozo estético que genera, estriba en que aunque no nos permita conocer ni alcanzar el BIEN, nos hace màs humanos, en el sentido en que nos invita a ser compartida con otros sujetos, porque lo bello no quiere ser aprehendido, poseído, sino simplemente contemplado. Sostenía Schiller en “ Cartas sobre la educación estética del hombre: es en el juego estético cuando desarrollamos toda la humanidad que hay en cada uno de nosotros ”. Y yo personalmente, estoy de acuerdo.